Los perros no eligen con palabras. Eligen con el olfato, con la velocidad al comer, con cuánto dejan en el plato. Esa es la única encuesta que importa.
Cuando un perro tiene un plato con croquetas solas y un plato con croquetas más GUSTAZO, la elección es instantánea. El olfato detecta la diferencia en milisegundos y el perro se dirige al que tiene algo de verdad. No es entrenamiento, no es condicionamiento — es respuesta instintiva a comida de mayor calidad.
Lo que el GUSTAZO añade es exactamente lo que activa esa preferencia: pollo fresco cocido con su aroma característico, carne de res, hígado y corazón con la densidad nutricional que el instinto reconoce, vegetales que no solo aportan fibra sino aroma propio.
No tienes que hacer el experimento con dos platos para saberlo. Simplemente mezclá el GUSTAZO con las pepas de siempre y observá cómo tu perro responde. La diferencia es tan clara que no necesita ser demostrada dos veces.