El perro 'selectivo' es uno de los desafíos más comunes que enfrentan los dueños. Y la solución que casi todos prueban primero — cambiar de marca — rara vez funciona a largo plazo.
Los perros que clasificamos como 'selectivos' muchas veces no tienen un problema de palatabilidad (que el alimento no sea sabroso) sino de monotonía (que el alimento sea siempre sabroso de la misma manera). Cambiar de pepas postergará el problema, no lo resolverá.
El GUSTAZO no compite con las pepas — las potencia con un estímulo diferente. El olor del pollo cocido, de la carne, de las vísceras reales introduce algo que el olfato del perro registra como nuevo y valioso. La selectividad desaparece porque el plato ya no es lo de siempre.
Los dueños que lo prueban con perros 'difíciles' reportan lo mismo: el cambio es desde el primer día. No gradual, no progresivo — inmediato. Porque no estaban resolviendo un problema médico, estaban resolviendo un problema de estímulo. Y el GUSTAZO es la respuesta al estímulo.